Ryan Fox, segundo neozelandés en ganar un Open Británico

Circuitos Internacionales

Un duro golpe para Cameron Young, que vuelve a perder otra Jarra de Clarete desde las ‘Antípodas’. Los españoles terminaron empatados en el puesto 46º al par del campo, con buenas sensaciones para Chacarra y Ballester y muy malas para Rahm. El primer neozelandés fue Bob Charles en 1963

Chiky Trillo (Southport, Inglaterra)

No fue el último putt del 18 lo que le llevó a la gloria al neozelandés Ryan Fox, fue el segundo golpe de aproximación, brillante, preciso, calmado y certero como una diana. Y un putt de esos de corta/media distancia que se pueden fallar, pero no lo hizo, y Fox se convierte en el primer neozelandés en ganar una Jarra de Clarete con un total de 270 golpes (-10). Un putt que evitó un play-off con Camerón Young, que esperaba desde hace horas en la casa club, arrepintiéndose quizá de ese bogey al 18, cuando su golpe de salida se fue al bunker de calle del 18 y solo le quedó la opción de sacarlo lateralmente y perder un golpe valiosísimo, de esos que, horas después, valen un ‘Major’.

El Open le debía una al neoyorquino Cameron Young, cuando estuvo muy cerca de ganarlo en St. Andrews 2022, pero ‘el otro Cameron’, el australiano Smith, remontó cuatro golpes por detrás y le arrebató la Jarra de Clarete. Y en este 154º Open Championship le ha dejado con la miel en los labios tras el birdie en el 18, en el último partido, el neozelandés Ryan Fox, que deshizo un posible desempate. Desde las antípodas, Young ha sufrido dos duros golpes.

En la ronda final del 154º The Open Championship , Young solo tuvo que preocuparse de sí mismo, de hacer su trabajo, sin mirar ni hacia adelante ni hacia atrás, porque salió en los primeros partidos de la mañana, cuando el links de Royal Birkdale aún dormía. Y partiendo de un -3 acumulado firmó la mejor tarjeta dl día 64 golpes, terminó con -9 (lástima del bogey del 18) y se sentó a esperar cómodamente en la Casa Club a que el resto de competidores hiciera su trabajo.

Es verdad que Royal Birkdale no tiene un ‘Amen Corner’ como Augusta, pero con el remodelado hoyo 14 convertido en Par 5, el primero de la ronda, de ahí hasta el final se ha gestado este Open. Es lo que pretendían los organizadores de la R&A y lo han conseguido. Porque esos hoyos finales han dado la gloria o han llevado a los infiernos (como a Jon Rahm) a muchos jugadores.

El marcador bailaba. El coreano Si Woo Kim llegó a ponerse como líder en el -10, pero fue un espejismo, porque desde le siguiente hoyo sólo llegaron bogeys hasta el -6 final. Terminó empatado con Lucas Herbet, que desde el 62 del segundo día, no ha logrado ganarle el campo. Lo intentó Tommy Fleetwood que llegó a poner a uno del líder en el hoyo 8. El inglés, el más aplaudido, terminó cuarto con -7, empatado con Scheffler.

Incluso el número uno del mundo y defensor del título, Scottie Scheffler, a la chita callando y con esa calma chicha que le caracteriza, iba remontando , y cuando se puso con un parcial de -8 al hoyo 12, ya muchos le veían repetir triunfo.

Sam Burns también lo intentó y puso el marcador a -11 en el segundo hoyo, y todos volvieron a pensar en otro 62 final. Pero ninguno se acercaba a los 64 de Cameron Young, que cada vez se veía más ganador. Pero Ryan Fox (39 años) se reinventaba a sí mismo detrás de cada bogey y volvía a renacer con un birdie. El del 16 fue definitivo y se mascaba un play-off que nadie quería, con una final de la Copa del Mundo de Fútbol ntre España y Argentina que todos querían ver.

Y allí estuvo ese segundo golpe de Fox en el 18, calmado, sereno, con un golpe de tiralíneas para alegrarnos el día. Nunca Fox había terminado entre los 10 primeros en un Open Británico; su mejor posición había sido un puesto 16º desde que debutó en 2018. Una victoria trabajada desde esa tercera ronda de 62 golpes para igualar la marca más baja en un torneo de Grand Slam hasta ese 68 de hoy. Y en su primera pelea por un Open Británico, se llevó la Jarra de Clarete a casa.

Los tres españoles, empatados en el puesto 46º

La aventura española acabó primero para Eugenio López Chacarra  que tras cuatro días de competición, al final logró ganarle al campo (70 70 71 69) y terminar al par del campo total en el puesto 47º.

“Los nervios de jugar el primer Open Han sido difíciles de gestionar. Quitando el viernes que fue el peor día, el resto de la semana ha sido bueno, he jugado bien. Los putts no han querido entrar, pero contento de haber acabado al final bajo par. Y ahora a descansar tres semanas, preparar algunas cosas, entrenar otras y volver para Dinamarca a un buen nivel. Me llevo de aquí que puedo competir con los mejores del mundo, que no estoy tan lejos como creía; aunque es verdad que no tengo mucha experiencia con los links golf y he pecado de alguna cosa de novato. Ahora, a seguir trabajando que veo la Tarjeta del PGA tour cada vez más cerca”.

Josele Ballester, también al par del campo, compartió partido en la ronda final nada menos que con Scottie Scheffler y se lleva el gran recuerdo de una tercera ronda espectacular de 66 golpes en la jornada del sábado. El Viento sopló más duro en la ronda del domingo y poco fueron los que hicieron resultados muy bajos. “Pese a que los resultados no me han acompañado, no me he encontrado bien durante la semana, pero me llevo como experiencia positiva que mentalmente ha logrado mantener las cosas en su sitio. La prueba es que iba cuatro más tras un doble bogey al 13 y he terminado con buenas sensaciones tras un birdie al 17 y un buen putt al 18. Es lo que me llevo. Además de jugar la ronda del domingo con el número uno del mundo, Scottie Scheffler. Es impresionante ver con qué calma sale al tee; y bueno, en el hoyo 17 cuando se ha ido a las gradas, que cualquiera estaríamos allí perdido, ha tenido un buen drop y ya le he dicho a mi caddie, ‘apúntale el birdie, que seguro que lo hace’. Es una fiera”.

Jon Rahm no tuvo ni el mejor principio con ese doble bogey al hoyo 1 (de nuevo fuera de límites, pero esta vez no pudo tirar el palo porque ya tenía un aviso de sanción) ni el mejor final con otro doble bogey (74) tras un tripateo al 18  para acabar al par del campo en el puesto 46º. Y con tan mal sabor de boca y otra oportunidad perdida en un torneo de Grand Slam se fue a casa sin conceder ni unas palabras a la prensa, que también estamos aquí trabajando.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *