Brillante actuación de las dos españolas que ganaron sus respectivos partidos individuales para devolver la Copa Solheim al equipo Europeo por 15 a 12 puntos, tres años después de Finca Cortesín. José María Olazábal, siempre implicado, envió un mensaje de ánimo al equipo durante la semana.
Julia López Ramírez llegó a Bernardus como debutante y se marcha sin conocer la derrota. Nordqvist sólo la utilizó en dos partidos, pero aprovechó ambos: empató el viernes junto a Carlota frente a Korda y Coughlin y derrotó este domingo por 3&2 a Yealimi Noh. Punto y medio de dos posibles.
Y la incombustible Carlota no defraudó. Tres años después de convertirse en la heroína de Finca Cortesín con el punto que permitió a Europa retener la Copa frente a Nelly Korda, la navarra volvió a encontrarse en el centro de la escena. Y esta vez había una cuenta pendiente.
Empatadas hasta el domingo
Europa había llegado al domingo empatada 8-8 y necesitaba ganar los individuales porque un 14-14 habría permitido a Estados Unidos conservar el trofeo. Nordqvist había repetido durante la semana que su equipo estaba «en una misión». La completó en un domingo en el que muchas de sus cuestionadas decisiones terminaron encontrando respuesta: Hull abrió el camino, Grant completó una semana perfecta, Madsen respondió después de descansar todo el sábado, las debutantes dieron puntos decisivos y Woad, a quien la capitana había tenido que devolver la confianza, terminó protagonizando el instante de la victoria.
Carlota y Céline Boutier parecían tener encarrilado su fourball del sábado hasta que la estadounidense embocó un putt imposible de 91 pies, casi 28 metros, en el 17. Y todavía tuvo fuerzas para firmar otro birdie desde larga distancia en el 18 que entregó la victoria a Estados Unidos y dejó la Solheim empatada 8-8. Boutier terminó entre lágrimas y Europa se marchó tocada. Hasta José María Olazábal intervino desde la distancia enviando un mensaje a Ciganda que, según contó Laura Davies, ayudó a levantar el ánimo del equipo.
El sorteo quiso que Carlota tuviera delante precisamente a Kupcho en los individuales. Y salió disparada. Después de empatar el primero, ganó cuatro hoyos consecutivos para colocarse cuatro arriba después del 5. La estadounidense reaccionó, pero cada vez que amenazó seriamente con regresar apareció la navarra. Especialmente memorable fue su birdie desde unos 14 metros en el 7, inmediatamente después de haber perdido el hoyo anterior.
Kupcho consiguió estrechar de nuevo el partido, pero Carlota volvió a abrir una brecha de tres hoyos y llegó al 16 en posición inmejorable para completar su particular revancha. La estadounidense había tenido la última palabra el sábado. Carlota se la reservó para el domingo. «Hemos tenido un equipo fantástico, uno de los mejores de los últimos años, y estoy feliz de que hayamos ganado por nuestra capitana», reconoció la española. «No sé qué pasa en la Solheim, pero emboco muchísimos putts. ¡Tengo que llevarme esta mentalidad al resto de torneos!», añadió eufórica.
El partido final de Juli frente a Yealimi Noh fue una de las grandes imágenes del domingo. Julia llegó dos arriba al 16, alcanzó el green del par 5 de dos golpes y terminó embocando el birdie que cerraba su victoria. Levantó los brazos y las compañeras que ya habían terminado sus partidos corrieron hacia ella para abrazarla. La recién llegada había conquistado al vestuario. «Ha sido el putt más importante de mi carrera», aseguró después. Había perdido incluso la voz de tanto gritar durante una semana en la que, como ella misma explicó, dejó de jugar para sí misma para hacerlo por el equipo.
El campo belga de Bernardus amaneció bajo un diluvio y terminó celebrando con un cielo azul inusual y todas las jugadoras de Nordqvist abrazadas, recorriendo la calle del 18 para acompañar a Boutier en el último partido del día, que ya no importaba. Europa recuperó la Solheim Cup. La de Nordqvist, la de Hull y Woad, la de una generación de debutantes que apunta muy alto. Y por supuesto, la de Julia, que llegó casi de puntillas y se marcha invicta y abrazada por todas sus compañeras. Y la de Carlota. Otra vez Carlota. Una leyenda del golf europeo que ha vuelto a demostrar su enorme talento, compromiso y liderazgo incluso cuando más difíciles parecían ponerse las cosas.