El Open de España presented by Madrid arranca esta semana en el Real Club de Campo Villa de Madrid con una ausencia que eclipsa cualquier otra noticia deportiva. No estará Jon Rahm, el gran referente del golf español en la última década, el jugador que había convertido esta cita en una de las más especiales de su calendario y el gran favorito sentimental de una afición que siempre ha encontrado en él un motivo para llenar las calles del recorrido madrileño.
La baja del jugador de Barrika supone un golpe emocional para el torneo. No sólo porque hablamos de uno de los mejores golfistas del mundo, sino porque su figura ha estado íntimamente ligada al crecimiento y la proyección internacional del Open de España durante los últimos años. Cada aparición de Rahm en Madrid significaba expectación, público multitudinario y un enorme interés mediático. Su sola presencia elevaba el prestigio de una competición que recuperó parte de su brillo gracias al carisma y el talento del vasco.
La relación de Rahm con el Open de España está escrita con letras de oro. Su primera gran conquista llegó en 2018 precisamente en el Real Club de Campo Villa de Madrid, donde protagonizó una actuación memorable para conquistar su primer título nacional. Aquella victoria representó mucho más que un triunfo deportivo, ya que le permitió unirse a la selecta lista de campeones españoles de la prueba y cumplir uno de los sueños que había perseguido desde niño.
Un año después, en 2019, volvió a demostrar su enorme conexión con el torneo logrando una segunda victoria consecutiva. En aquella ocasión superó el récord histórico de golpes del campeonato, ofreciendo una exhibición que confirmó que el Open de España se había convertido en uno de sus escenarios favoritos.
La tercera corona llegó en 2022, nuevamente en Madrid. Tras dos años de interrupciones y cambios en el calendario, Rahm regresó para reencontrarse con su público y conquistar su tercer título. Con ese triunfo igualó el número de victorias de grandes nombres del golf español y reforzó todavía más una historia de amor mutua entre jugador y torneo.
Por todo ello, la ausencia de Rahm resulta especialmente significativa. Sin embargo, detrás de su decisión existe una razón tan poderosa como comprensible. El principal motivo de su baja es la inminente llegada de su cuarto hijo. El nacimiento podría producirse en cuestión de horas y el golfista ha decidido permanecer junto a su familia en un momento tan importante de su vida personal.
A lo largo de su carrera, Rahm siempre ha defendido la importancia del equilibrio entre la competición y la familia. En esta ocasión, el jugador ha optado por priorizar un acontecimiento irrepetible, renunciando a la posibilidad de luchar por un histórico cuarto Open de España que le habría acercado todavía más a las grandes leyendas del torneo.
El público madrileño echará de menos al campeón de Barrika. No habrá rugidos acompañando sus birdies ni largas colas siguiendo cada uno de sus golpes. Pero la huella que ha dejado en el Open de España permanece intacta. Sus tres triunfos ya forman parte de la historia del campeonato y, aunque este año no pueda estar en el tee del uno del Real Club de Campo Villa de Madrid, su figura seguirá muy presente durante toda la semana. Porque pocas veces una ausencia explica tan bien la dimensión de un jugador. Jon Rahm no estará en Madrid, pero seguirá siendo, sin duda, el gran protagonista sentimental del torneo.